Entidades públicas subnacionales y su apoyo a la cultura en el contexto de pandemia

Laura Tatiana Rodríguez y Camilo López


El sector cultural tras la crisis sanitaria ha sufrido diferentes afectaciones, e incluso se ha visto obligado a cambiar ciertas maneras de difusión e interacción. En este sentido, las entidades públicas, en especial del orden subnacional han apoyado la realización de actividades culturales y artísticas, las cuales han servido como aliciente de la salud pública para paliar los efectos secundarios de la pandemia; ya que durante el año 2020 e inicios del 2021 diferentes entidades combatieron la desinformación sobre el COVID-19 a través de la cultura y motivaron a la aplicación de la vacuna; buscando mejorar la salud mental y física de jóvenes, adultos y niños que resultaron profundamente impactadas por las acciones del confinamiento.


UNICEF (2020) calcula que en Latinoamérica, al inicio del confinamiento y hasta el mes de septiembre de 2020, el 27% de los jóvenes reportó sentir ansiedad y un 15% sintió depresión mientras que el 73% quiso solicitar ayuda para mejorar su bienestar mental, pese a lo anterior, el 40% no pidió ayuda. De este modo, las entidades públicas subnacionales se han preocupado a lo largo del 2021 por reactivar el sector de la cultura y promover actividades artísticas que sirvan como apoyo y alivio a las dificultades que vive la sociedad en este contexto de pandemia. Esta situación representa una respuesta por parte de los gobiernos para paliar los efectos de la crisis causada por la contingencia sanitaria que aún impacta en el 2021, ya que este tipo de acciones tienden a reforzar los lazos sociales de las comunidades y de cierto modo, amortiguar los problemas de salud mental de la población.

Cabe resaltar que el sector de la cultura en América Latina antes de la pandemia era poco financiado, con sólo 0.2% (en promedio) del PIB de los países enfocado en la cultura, por lo que las medidas de protección y contención que se desarrollaron con el progreso de la pandemia afectaron enormemente la inversión en este sector pues museos, teatros, cines y demás actividades creativas fueron canceladas y/o cerradas para evitar la propagación del virus. Sin embargo, estás medidas afectaron en mayor medida a una de las principales fuentes de recursos financieros: las entradas o cuotas que los visitantes costeaban, y con el dinero proveniente de los gobiernos y la cooperación internacional enfocado en el sector salud para encontrar la vacuna contra el COVID-19, el financiamiento de la cultura decayó enormemente.


Sin embargo, estas disposiciones también significaron una oportunidad para permitir entender la cultura como instrumento de resiliencia y salud pública. Por ejemplo, muchas de las medidas de contención consisten en pasar a la virtualidad, actividades como talleres, simposios, congresos y demás pudieron adaptarse a este formato y debido a que la mayoría de la población se encontraba aislada en casa, recurrieron a participar en muchas de estas acciones como método de distracción y ayuda a su salud mental, cada vez más, bajo presión debido al confinamiento.


Este último señalamiento es de vital importancia ya que denota cómo las artes han tenido y tienen un papel prominente al momento de ayudar a las personas a sobrellevar la pandemia y reforzar los lazos existentes, ya que en las actividades culturales encontraron un espacio en el cual podían volcar sus emociones y realidad y se reforzó ese sentimiento de solidaridad que evidencia que todos hemos sido afectos pero donde también todos podemos ser parte de la solución. Si bien esto ocurrió en su mayoría durante el periodo de pandemia del 2020 y primera parte del 2021, aún existe ese sentimiento de invertir en la cultura con el fin de reforzar la respuesta a la pandemia por parte de la sociedad.


Es así como las entidades públicas de nivel subnacional se han encargado de promocionar varias oportunidades de asistencia económica y/o técnica para los encargados de realizar actividades artísticas y culturales a lo largo de la región, esto debido a la cercanía de estas entidades con grupos poblacionales específicos, les permite dar una atención eficaz y focalizada para maximizar los resultados. Como se ha observado, este panorama es propicio para que organizaciones, colectivos y/o personas que se desenvuelven en el sector cultural en 2021 puedan aplicar a una gran variedad de oportunidades para financiar su proyectos en especial si toman como fuente de financiación a entidades públicas subnacionales como alcaldías, gobernaciones, gobiernos municipales, etc. Las oportunidades relacionadas con el cine, la fotografía, la lectura, la danza y muchos más han aumentado en gran proporción; con el objetivo de reactivar la economía e incentivar a la población que se encuentra o se vio afectada física y mentalmente por la emergencia sanitaria.


Bibliografía


CEPAL. (s.f.). Gasto en Actividades Recreativas, Culturales y Religión en América Latina en porcentajes de PIB. Obtenido de https://observatoriosocial.cepal.org/inversion/es/grafico/america-latina-17-paises-gasto-actividades-recreativas-culturales-religion-gobierno-0


UNICEF. (2020). El impacto del COVID-19 en la salud mental de adolescentes y jóvenes. Obtenido de https://www.unicef.org/lac/el-impacto-del-covid-19-en-la-salud-mental-de-adolescentes-y-j%C3%B3venes



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