UNA MIRADA A LAS OPORTUNIDADES: Financiación mundial para Latam COVID 19

Considerando la emergencia a la que la humanidad se enfrenta, Innpactia quiso contribuir para mitigar el impacto de la crisis y los efectos del aislamiento en Latinoamérica a partir de su know-how. Por ello, ofrece una consolidación de convocatorias referentes al covid-19, abierta a todos los usuarios inscritos en la plataforma, sin importar su tipo de afiliación.


La información se recopiló entre marzo y Junio de 2020 y su objetivo es ayudar a al ecosistema de financiación a afrontar la emergencia y crear una red estratégica que interconecte a financiadores con proyectos que requieren recursos, con emprendedores que han sido afectados por la actual situación y trazar el comportamiento histórico de los donantes. El dashboard se irá actualizando día a día hasta terminar el año.


En total se han identificado 798.479.859 USD disponibles para proyectos en América Latina distribuidos en 397 convocatorias con Estados Unidos como principal origen.


Uno de los principales hallazgos se centra en la respuesta solidaria, tanto pública como privada, ante la crisis que ha buscado mitigar tanto los efectos en la salud como el impacto económico, sin dejar de lado la recuperación del tejido social y el realce de la cultura. Por tanto, se encuentra una gran diversidad de temas asociados a las convocatorias y una serie de apoyos tanto económicos como en especie que buscan, no solamente salvar la economía, sino salvar nuestra esencia como humanidad.


  • Temas de convocatorias relacionadas con COVID.


La mayoría de convocatorias están orientadas a ayudar a pequeñas empresas y emprendimientos, quienes se consideran uno de los sectores más afectados, o al menos a mayor escala, a causa de los cierres de sus negocios y por ser enclaves potenciadores de empleo o desempleo. Muchas de estas ayudas, están orientadas a brindar apoyo económico y préstamos por medio de deuda blanda y subvenciones para mantener a flote su producción mínima o al menos evitar la bancarrota y, por otro lado, apoyos en especie, como plataformas, que les permitan a las empresas dar a conocer sus productos y acelerar el crecimiento de los emprendimientos, además de acompañamiento y asesoría durante la pandemia para reestructurar sus finanzas, redireccionar sus estrategias productivas y transformar sus lógicas laborales para adaptarse a las nuevas circunstancias.


Como es de esperarse, el segundo tema más financiado son las investigaciones en salud, tanto en referencia al comportamiento del virus como de sus efectos en la población económica, social, cultural y emocionalmente..


En tercer lugar están los fondos de respuesta que evidencian las capacidades y nivel de preparación que cada país tiene frente a la pandemia y al conocimiento profundo o no que tienen de las dinámicas e interacciones de la población. Estas convocatorias son ofrecidas con nombres como “Fondo de emergencia”, “Fondo de ayuda”, “Fondo de respuesta rápida”, entre otros y están más orientadas a enfrentar temas de corrupción, desempleo, recolección de datos o alivios económicos. Sumado a estrategias más generales como “desafíos para responder a la pandemia” que buscan encontrar y promover ideas innovadoras que respondan a largo plazo a las afectaciones causadas por la pandemia.


De la información recopilada resulta interesante ver que se le ha dado cierto énfasis al apoyo a artistas y músicos para paliar la cancelación de conciertos o presentaciones y buscar espacios alternativos de performance, además de financiar presentaciones futuras y premiar diferentes obras o fotografías que representen la situación dentro de la cuarentena, lo cual evidencia cierta solidaridad por salvaguardar el arte y la cultura y por no abandonar a su suerte a las economías individuales o de menor escala productiva. Estas ayudas culturales se dan en combinación con apoyos e incentivos a periodistas independientes que buscan documentar la actual situación y que por su misión profesional se ven expuestos ante los riesgos inherentes al virus o que de alguna forma se han visto afectados por el mismo.


Se evidencia también un considerable apoyo a organizaciones sociales y comunidades, para mitigar el desempleo, vulnerabilidad y pobreza y más allá de ayudas asistencialistas, estas oportunidades buscan alcanzar desarrollos productivos y sostenibles a largo plazo, como capacitación para el emprendimiento, asesoría para estructurar nuevos proyectos e impulso a organizaciones que tengan proyectos que beneficien a las comunidades afectadas por falta de actividad económica.


El principal tipo de ayuda que en general se ofrece son subvenciones, mientras que el segundo lugar varía de acuerdo a cada país. Estados Unidos por ejemplo, presenta en segundo lugar oportunidades a través de premios y el apoyo a investigaciones destinadas a solucionar la crisis del Covid-19 a nivel mundial, mientras que para Colombia se resalta en segundo lugar la deuda blanda para impulsar el crecimiento económico y evitar una fuerte desaceleración. Para México se destaca en segundo lugar el reconocimiento de mejoras sociales durante la pandemia o aportes para mitigar los efectos negativos vía premios. Además se destacan los cursos enfocados en manejo individual de la crisis durante el aislamiento y de consolidación de estrategias empresariales para afrontar la crisis económica.

  • Cobertura

En términos generales la cobertura está destinada a todo el globo, situación impulsada principalmente por Estados Unidos. Sin embargo, se evidencia que los países Latinoamericanos están enfocados en salvar su economía interna y en mejorar las condiciones sociales al interior de sus fronteras antes de lograr generar soluciones a nivel regional o global.


  • ODS más financiados.

En cuanto al ODS de mayor financiación, resulta lógico que sea el ODS 8: trabajo decente y crecimiento económico, considerando que como mecanismo para salvar la economía interna los países están financiando salarios y ofreciendo deuda blanda a las empresas. Dentro de estas ayudas se incluye todo aquello que impulse a las empresas y por ende a la economía nacional. En segundo lugar se encuentra la preocupación por la crisis sanitaria, ODS 3: salud y bienestar, y los esfuerzos por controlar el virus a través de estudios de su comportamiento y evolución y de incentivos para desarrollar vacunas y maneras de controlarlo o al menos mitigar sus efectos en la salud humana.


En conclusión las ayudas disponibles evidencian una preocupación por salvar la economía y las lógicas sociales habituales. Sin embargo, tendremos que replantearnos hacia el futuro si el esfuerzo por salvar una normalidad que ya no retornará, vale la pena, pues las medidas implementadas hasta el momento parecen ahogarse en el mediano plazo y derrapar en una economía en plena transformación.


Así que: ¿se está logrando combatir la crisis dentro del ecosistema de financiación?


La respuesta es: se está mitigando a corto plazo y se está desvariando a largo plazo, pues estamos ante una evidencia de la fragilidad del sistema económico mundial que ante el menor bache de un engranaje ve trastoca la cadena entera y ni siquiera hemos visto aún los verdaderos impactos en el sistema social. Ver tablero interactivo aquí.


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